En el año 1952, además de la nueva escuela, otra novedad se vino a sumar a mi quehacer cotidiano: la catequesis.
Yo no recuerdo si se daban clases de catequesis en la iglesia,-total, solo éramos tres los niños que ese año recibíamos la Primera Comunión- lo que recuerdo, es que yo quería aprender, de cabo a rabo, todo el librito, y que a mi madre la traía frita para que me escuchara memorizar lo que había estudiado.
¡que ilusión me hizo cuando me compraron los guantes, y el rosario, pero sobre todo el libro, con sus cubiertas nacaradas, y un cáliz en relieve como dorado...!
El vestido no me gustaba, pues era como de raso, y me caía a lo largo del cuerpo. Me gustaban los de organdí, porque quedaban muy ahuecados. Pero bueno, como tampoco entonces no se hacían fotos, no quedaba constancia del mismo.
En definitiva. A nivel "acontecimiento" fue un día más, como para mis compañeros Canduche y Edmundo. Ni fotos, ni regalos , ni convite; el único distintivo era el traje blanco. Pero a nivel personal e íntimo, para mí fue un día muy grande. Jesús venía a mí, y yo lo deseaba con devoción y fervor.
Esa primavera, supongo que mi hermana tendría un brote fuerte de asma, y le pusieron inyecciones.Una se le infectó, y cuando le hacían las curas, logicamente, le harían daño. (Claro que ella quejica lo ha sido siempre) y mi madre, para compensarla, le decía que si se portaba bien durante las mismas, le compraría una muñeca.
¡Madre mía y..qué muñeca!. Más grande que ella. Entonces yo me decía que valía la pena "aguantar" un poco, si el premio era aquel.
Creo que sentí envidia, ( y no sana, precisamente), pero como mamá, con esto de la Comunión me decía que no teníamos que envidiar las cosas de los demás y conformarnos con las nuestras pues...lo fui llevando lo mejor que pude, pero me costó.
lunes, 29 de noviembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
MORRIÑA DE MAMÁ
Cuando aún eramos muy pequeñas, mamá bajaba un ratito por la tarde hacerle compañía a la tía Esperanza, y entretener así la tarde de descanso.
Entre nuestra casa y la de la tía, había un poste con los cables de la luz, y mi madre tenía que llevarnos a una en cada brazo, para aminorar mis celos. Llegadas a ese punto yo ya me bajaba tranquila, y hacia a pie el resto del camino, que era corto, pero es que los brazos de mi madre me sabían a gloria.
Esto en invierno, porque en verano mamá cojía la bici, ponía a mi hermana
pegadita al sillin y a mí detrás, luego se montaba ella y...¡a pedalear! hasta llegar a la cuesta de Chelas; a media cuesta se tenía que bajar, porque no podía seguir pedaleando.
Pero un día, yo quise aligerarle la carga, y me bajé de la bici en marcha; con tan mala suerte , que uno de los tornillos que sujetan el güardabarros trasero me hizo un arañazo bastante profundo, cuya marca se me quedo durante bastantes años.
En una ocasión quise quedarme en casa de la tía Rosalía hasta el Domingo siguiente, donde todos estaban pendientes de mi, pues mis primos ya tenían entre once y diecisiete años. Al principio todo fue bien, a mí me encantaba hojear las muchas revistas que tenían de países Sudamericanos como Argentina, Cuba, Perú etc. Leía sus constumbres, sus platos típicos, su folklore...me quedaba embelasada contemplando el colorido y la vistosidad de sus trajes típicos.
Pero un dia...supongo que ya estaría harta de tanta revista( no dejaba de ser una niña de cinco o seis años) y me entraron unas ganas locas de ver a mi madre. Entonces cojí unos prismáticos y me subí al desván, con la esperanza de verla por los aledaños de la casa, recogiéndo la ropa o encerrando a las gallinas o...haciendo por fuera los trabajos de última hora, pero mi deseo no se cumplió. De todas formas, me gustaba quedarme en casa de los tíos, y lo hacía siempre que me dejaban.
Por cierto, esa primera vez que me quedé aún no hablaba bien, y a mi primo que se llama Prudencio yo le decía Pulencho. Al final los contagié y y todos acabaron llamándole así.
En el centro la tía Rosalia, a la derecha, tía Guillermina, y de blanco,Lilila,
una prima hermana
Entre nuestra casa y la de la tía, había un poste con los cables de la luz, y mi madre tenía que llevarnos a una en cada brazo, para aminorar mis celos. Llegadas a ese punto yo ya me bajaba tranquila, y hacia a pie el resto del camino, que era corto, pero es que los brazos de mi madre me sabían a gloria.
Esto en invierno, porque en verano mamá cojía la bici, ponía a mi hermana
pegadita al sillin y a mí detrás, luego se montaba ella y...¡a pedalear! hasta llegar a la cuesta de Chelas; a media cuesta se tenía que bajar, porque no podía seguir pedaleando.
Pero un día, yo quise aligerarle la carga, y me bajé de la bici en marcha; con tan mala suerte , que uno de los tornillos que sujetan el güardabarros trasero me hizo un arañazo bastante profundo, cuya marca se me quedo durante bastantes años.
En una ocasión quise quedarme en casa de la tía Rosalía hasta el Domingo siguiente, donde todos estaban pendientes de mi, pues mis primos ya tenían entre once y diecisiete años. Al principio todo fue bien, a mí me encantaba hojear las muchas revistas que tenían de países Sudamericanos como Argentina, Cuba, Perú etc. Leía sus constumbres, sus platos típicos, su folklore...me quedaba embelasada contemplando el colorido y la vistosidad de sus trajes típicos.
Pero un dia...supongo que ya estaría harta de tanta revista( no dejaba de ser una niña de cinco o seis años) y me entraron unas ganas locas de ver a mi madre. Entonces cojí unos prismáticos y me subí al desván, con la esperanza de verla por los aledaños de la casa, recogiéndo la ropa o encerrando a las gallinas o...haciendo por fuera los trabajos de última hora, pero mi deseo no se cumplió. De todas formas, me gustaba quedarme en casa de los tíos, y lo hacía siempre que me dejaban.
Por cierto, esa primera vez que me quedé aún no hablaba bien, y a mi primo que se llama Prudencio yo le decía Pulencho. Al final los contagié y y todos acabaron llamándole así.
En el centro la tía Rosalia, a la derecha, tía Guillermina, y de blanco,Lilila,
una prima hermana
sábado, 20 de noviembre de 2010
ESCOLARIZADA
En Septiembre de 1952 empecé la enseñanza "obligatoria", aunque se puede decir que para mí era la 2ª etapa como alumna.
Doña Rosa, que así se llamaba la maestra, lo era de verdad, aunque la escuela, propiamente dicho, no lo era.
Por aquel entonces se empezó a construir lo que sería la escuela de verdad,
pero mientras tanto, como éramos pocas niñas, se habilitó una estancia para tal menester, en la casa particular de Doña Carolina, que había sido maestra de mi padre; supongo que ella estaría jubilada, por eso venía Doña Rosa, que vivía bastante lejos. Por cierto, cuando televisaron la serie de "Heidi",la señorita Rotenmeller me la hizo ecordar.
Esta escuela estaba más cerca, y el trayecto era mucho más cómodo.
Doña Rosa, que así se llamaba la maestra, lo era de verdad, aunque la escuela, propiamente dicho, no lo era.
Por aquel entonces se empezó a construir lo que sería la escuela de verdad,
pero mientras tanto, como éramos pocas niñas, se habilitó una estancia para tal menester, en la casa particular de Doña Carolina, que había sido maestra de mi padre; supongo que ella estaría jubilada, por eso venía Doña Rosa, que vivía bastante lejos. Por cierto, cuando televisaron la serie de "Heidi",la señorita Rotenmeller me la hizo ecordar.

Esta fue mi segunda escuela , y más a la derecha está la casa de Luisa ,una de mis mejores amigas, y en la que hemos pasado muy buenos momentos.
VIDA ESCOLAR
( segunda etapa)
Veo logo asegunda etapa
da miña vida escolar,
hast'a carretera xeneral
habíamos de baixar.
A maestra, Doña Rosa
deportista consumada
chegaba desde Marzán
na bicicleta montada.
Outro recordo que teño
d'aquela etapa escolar
era'hora do recreo.
Frente mismo d'ascola
había un'ha casona
con murados o redor:
era'casa dos de Cora,
¡toda un'ha tentación
pras picaríñas d'ascola!
pois dentro había de todo;
peras, mazás, ameixas...
¡e hasta amoras!.
Mentras as grandes entraban
as catívas vixilábamos,
élas comían dentro
e's de fora"ayunábamos".
D'ascola de Doña Rosa
outro recordo me queda,
ca titular da misma
era Carolina Reina.
Non sei ven porque razón
as clases non impartía,
auque s'usaba un local
da casa donde vivía.
Cando as once da mañá
no reloiño sonaban
chegaban unhos olores...
co apetito despertaban,
pois a sua filla Ermitas
a comida preparaba.
E xa non macordo mais
d'ascoa da carretera
pois namais que un curso
foi o c'asistín a ela.
viernes, 19 de noviembre de 2010
CANGURITO

De mis cuatro o cinco años, cuando mi hermana era aún un bebé, recuerdo que mi madre tenía que salir a tender la colada, y el tendal estaba en la parte trasera de la casa. Mi hermana dormía, y me encargó que si lloraba la fuera a buscar. Yo no sé si lloró, lo que sé es que debí de mecerla con tanto brío, que cuando vino mamá, la cuna estaba volteada y la niña debajo.
Otro día la baje en brazos desde el piso de arriba ycuando mi madre me "pilló" realizando la hazaña, se le pusieron los pelos de punta, pues los escalones, unos diez, eran empinados y la zona un poco obscura.
Supongo que a medida que vaya avanzando irán saliendo nuevos
recuerdos, sobre todo , los más significativos.
EL PINO
Por la carretera de la Veiga, a medio camino-más o menos- entre Vilachá y Vilasindre, hay un pino, más que centenario, en forma de medio arco. No se sabe si lo plantó alguien, o nació de alguna semilla, pero es curioso, porque esa zona siempre fue de labradio, ya en tiempos de mis abuelos, aunque ahora sea tierra de pastoreo, porque ya la gente no trabaja el campo en grandes extensiones, para vivir de sus cosechas.
Como decía, el pino ha sido siempre un punto de referencia para los del lugar. El actual alcalde, en un edicto, ha prohibído que lo corten, algo que me alegra sobremanera; ya que perdí el castiñeiro, que me conserven el pino.
jueves, 18 de noviembre de 2010
VILASINDRE
Limitando con mi barrio, y justo en la falda de la montaña, está Vilasindre.
Ahí vivia una família de campesinos que tenían una hija manca, y ello la condicionaba bastante para trabajar en el campo; por ese motivo, solo ayudaba en lo qu podía durante el verano, y en invierno, daba clases de pre-escolar,así, cuando a los seis años los niños empezaban la enseñanza obligatoria, ya tenían un poco de ida de lo que era la escuela.
Esta família, tenían un terreno de cultivo delante de casa, y cuando venían a sembrar o a recojer la cosecha, yo me pasaba el rato con ellos.
Una de esas veces, Aurelia(la manca) le comentaba a mamá que yo era muy expresiva, y con mucha curiosidad por aprender; mi madre aprovechó la casión para comentarle que le gustaría mandarme a su escuela antes de que naciera mi hermana, pero que temía de que me cansara de caminar,(yendo por un atajo, que era un sendero, hay unos 800
metros, y por la carretera, algo más de un kilómetro, y yo solo tenía tres años y medio). Al final quedaron que empezaria en Septiembre y yo marcaría la pauta.
Recuerdo que la ida la hacíamos por el atajo llamado "a carreira" y a mi me recordaba el cuento de caperucita roja porque el trayecto era todo por la montaña, y solo íbamos Paca, Cita, Pepita y yo, que era la benjamina.
La casa que sobresale fue mi primera escuela y allí muy cerca donde solíamos jugar,había un viejo castaño. Bastantes años despues me acerqué por allí, pero el viejo castaño ya no estaba; en su lugar, más o menos, crecía este hermos ejemplar. No se si será hijo o nieto, pero es de la misma familia.Contemplándolo, me salió este pequeño poema.
La vuelta la hacíamos por la veiga, y entonces sí que nos encontrábamos con los labradores que hacían o venian de hacer sus faenas en el campo.
Creo que mi placer por caminar ya viene de esa etapa.
Ahí vivia una família de campesinos que tenían una hija manca, y ello la condicionaba bastante para trabajar en el campo; por ese motivo, solo ayudaba en lo qu podía durante el verano, y en invierno, daba clases de pre-escolar,así, cuando a los seis años los niños empezaban la enseñanza obligatoria, ya tenían un poco de ida de lo que era la escuela.
Esta família, tenían un terreno de cultivo delante de casa, y cuando venían a sembrar o a recojer la cosecha, yo me pasaba el rato con ellos.
Una de esas veces, Aurelia(la manca) le comentaba a mamá que yo era muy expresiva, y con mucha curiosidad por aprender; mi madre aprovechó la casión para comentarle que le gustaría mandarme a su escuela antes de que naciera mi hermana, pero que temía de que me cansara de caminar,(yendo por un atajo, que era un sendero, hay unos 800
metros, y por la carretera, algo más de un kilómetro, y yo solo tenía tres años y medio). Al final quedaron que empezaria en Septiembre y yo marcaría la pauta.
Recuerdo que la ida la hacíamos por el atajo llamado "a carreira" y a mi me recordaba el cuento de caperucita roja porque el trayecto era todo por la montaña, y solo íbamos Paca, Cita, Pepita y yo, que era la benjamina.
La casa que sobresale fue mi primera escuela y allí muy cerca donde solíamos jugar,había un viejo castaño. Bastantes años despues me acerqué por allí, pero el viejo castaño ya no estaba; en su lugar, más o menos, crecía este hermos ejemplar. No se si será hijo o nieto, pero es de la misma familia.Contemplándolo, me salió este pequeño poema.
![]() |
Cativiña aínda era
cando comencei a ir a escola
da señora Aurelia.
Iba con Paca, Pepita,
e Cita de Andrés.
Subíamos po la carreira,
e a hora de volver
baixábamos po la veiga.
Aínda m'a cordo
d'aquel catiñeiro vello,
rugoso,
e medio seco
con un furado no medio.
Os que eran mais grandiños
po lo furado subían,
e cando chegaban enrriba
sentábanse nas ramiñas.
Eu, como era cativa
quedaba embaixo, soliña.
La vuelta la hacíamos por la veiga, y entonces sí que nos encontrábamos con los labradores que hacían o venian de hacer sus faenas en el campo.
Creo que mi placer por caminar ya viene de esa etapa.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
CELOS
La tía Guillermina
Un buen día, se presenta mi primo Vicente para comunicar que la tía Chela tenía otra niña.
Mi tía no quiso perder el tiempo, y aquella misma tarde, nos encaminamos a mi casa.
Creo que el primer recuerdo de mi niñez, del que soy consciente, fue cuando, al entrar en el dormitorio y ver a mamá en la cama, di un salto para subirme a la misma, supongo que buscando una caricia. Fue entonces cuando a su lado vi al bebé.
No sé si cojí un berrinche, lo que sí recuerdo, es que me puse debajo de la cama, y ya no sé si me sacaron o salí; pero yo cre que, en mi interior, percibía de que " ALGO" había cambiado.
Y creo que ahí empezaron a forjarse los celos que, durante años, sentí por mi hermana .
Muchos años despues, recordando esos sentimientos, los canalicé en la siguiente poesía que escribí en gallego, porque mi sentir entonces era en ésta lengua, y me expresaba mejor
Había tres anos e medio
ca este mundo eu chegara,
e fixeronme un'ha faena:
eu era a reina da casa
e trouxeron outra nena.
Taba no fondo de Nois
cando chegou a noticia.
A tía Chela de Cangas
tivera outra neniña.
E aquela mesma tarde
coa tía Guillermina
chegámonos hasta Cangas
pra coñecer a hermaíña.
A premeira impresión
non poido ser mais nefasta.
Cando entramos n'habitación
acheguéime hasta cama,
intentando dar un salto
pa a miña nai vicala.
Víronme a intención
e pránronme no intento,
foi entón, cando vín eu
ca "INTRUSA" taba dentro.
Eu nonsei o que sentín,
metíme baixo da cama
e non sei cando salín.
Durante os primeiros anos
miña hermá foi un'ha carga,
ademáis de quitarm'os mimos
¡encima naceo con asma!.
Eu non podía correr,
eu...non podía saltar
porqu'ela querioi facer
e non podía respirar.
Así que tíñai c'atender
e quedábame sen xogar.
S'ela non pode correr,
tampouco pode saltar,
¡puñetas! ¿que culpa teño eu
da asma de miña hermá?
Menos mal , que cos aniños
comenzas a razoar,
e oxe non a cambiaría
por ningun'ha otra hermá.
( porque non poido)
Un buen día, se presenta mi primo Vicente para comunicar que la tía Chela tenía otra niña.
Mi tía no quiso perder el tiempo, y aquella misma tarde, nos encaminamos a mi casa.
Creo que el primer recuerdo de mi niñez, del que soy consciente, fue cuando, al entrar en el dormitorio y ver a mamá en la cama, di un salto para subirme a la misma, supongo que buscando una caricia. Fue entonces cuando a su lado vi al bebé.
No sé si cojí un berrinche, lo que sí recuerdo, es que me puse debajo de la cama, y ya no sé si me sacaron o salí; pero yo cre que, en mi interior, percibía de que " ALGO" había cambiado.
Y creo que ahí empezaron a forjarse los celos que, durante años, sentí por mi hermana .
Muchos años despues, recordando esos sentimientos, los canalicé en la siguiente poesía que escribí en gallego, porque mi sentir entonces era en ésta lengua, y me expresaba mejor
Había tres anos e medio
ca este mundo eu chegara,
e fixeronme un'ha faena:
eu era a reina da casa
e trouxeron outra nena.
Taba no fondo de Nois
cando chegou a noticia.
A tía Chela de Cangas
tivera outra neniña.
E aquela mesma tarde
coa tía Guillermina
chegámonos hasta Cangas
pra coñecer a hermaíña.
A premeira impresión
non poido ser mais nefasta.
Cando entramos n'habitación
acheguéime hasta cama,
intentando dar un salto
pa a miña nai vicala.
Víronme a intención
e pránronme no intento,
foi entón, cando vín eu
ca "INTRUSA" taba dentro.
Eu nonsei o que sentín,
metíme baixo da cama
e non sei cando salín.
Durante os primeiros anos
miña hermá foi un'ha carga,
ademáis de quitarm'os mimos
¡encima naceo con asma!.
Eu non podía correr,
eu...non podía saltar
porqu'ela querioi facer
e non podía respirar.
Así que tíñai c'atender
e quedábame sen xogar.
S'ela non pode correr,
tampouco pode saltar,
¡puñetas! ¿que culpa teño eu
da asma de miña hermá?
Menos mal , que cos aniños
comenzas a razoar,
e oxe non a cambiaría
por ningun'ha otra hermá.
( porque non poido)
martes, 16 de noviembre de 2010
OTRO BEBE
Poco antes de cumplir los tres años, mi madre quedó de nuevo embarazada, y poco antes de salir de cuentas, me llevaron acasa del abuelo para que la tía Guillermina se hiciera cargo de mí. Y un Sábado por la tarde, yo no quería retirarme de la ventana, porque los niños que venian a catequesis estaban jugando al rededor de la iglesia, que está en frente.
Ella me preguntó si quería jugar con ellos, y al contestar afirmativamente
me acompañó, y le explicó al señor cura la situación. El no puso pegas, y quedaron en que vendría a recojerme acabada la hora de catequesis.
Una vez dentro y en un momento dado, preguntó quien se atrevía a rezar el Padre Nuestro.
Yo puse mi mano en alto, y el no creía que lo supiera, pero me dió opción, como nueva, de que lo rezara. Lo hice sin titubear, porque lo sabía, pues como me pasaba todo el día pegada a mi madre, ella para entretenerme sin dejar de hacer la faena, me enseñaba a rezar y a cantar.
¡¡ LISTIIIISIMA!!
Cando naceo miña hermá
mandáronme pa casa do abuelo,
pro... aburrríama moito
porque non había nenos.
E o Sábado pola tarde
que viñan pro catecismo.
Eu mireinos sorprendida.
¿queres ir tú tamén?
preguntoume a miña tía.
Entrei na igrexa cos nenos,
e o cura preguntou
quen sabía o Padre Nuestro.
Eo, sen pensalo duas veces
en alto puxen o dedo.
El non podía creélo,
pero dixome que comenzara
pra así, poder sabelo.
Nin corta nin perezosa
comencei coa voz moy clara,
rezandoi toda segura
sen fallar un'ha paraula.
Sorprendido, preguntoume
quen mo enseñara.
Dixenlle " a miña mamá
cando pela as patacas".
O cura, moy admirado
contoullo a miña tía.
E a mín contoumo mamá
cando xa fun mais grandiña.
Pois....de verdá, non m'acordo
de que eo fora TAN LISTA.
Ella me preguntó si quería jugar con ellos, y al contestar afirmativamente
me acompañó, y le explicó al señor cura la situación. El no puso pegas, y quedaron en que vendría a recojerme acabada la hora de catequesis.
Una vez dentro y en un momento dado, preguntó quien se atrevía a rezar el Padre Nuestro.
Yo puse mi mano en alto, y el no creía que lo supiera, pero me dió opción, como nueva, de que lo rezara. Lo hice sin titubear, porque lo sabía, pues como me pasaba todo el día pegada a mi madre, ella para entretenerme sin dejar de hacer la faena, me enseñaba a rezar y a cantar.
¡¡ LISTIIIISIMA!!
Cando naceo miña hermá
mandáronme pa casa do abuelo,
pro... aburrríama moito
porque non había nenos.
E o Sábado pola tarde
que viñan pro catecismo.
Eu mireinos sorprendida.
¿queres ir tú tamén?
preguntoume a miña tía.
Entrei na igrexa cos nenos,
e o cura preguntou
quen sabía o Padre Nuestro.
Eo, sen pensalo duas veces
en alto puxen o dedo.
El non podía creélo,
pero dixome que comenzara
pra así, poder sabelo.
Nin corta nin perezosa
comencei coa voz moy clara,
rezandoi toda segura
sen fallar un'ha paraula.
Sorprendido, preguntoume
quen mo enseñara.
Dixenlle " a miña mamá
cando pela as patacas".
O cura, moy admirado
contoullo a miña tía.
E a mín contoumo mamá
cando xa fun mais grandiña.
Pois....de verdá, non m'acordo
de que eo fora TAN LISTA.
lunes, 15 de noviembre de 2010
¡NACÍN!
Abril 1947 - Loli 13 meses-
Era o día dous de Marzo
do ano corenta e seis
-acabandose o imberno-
cando a este mundo cheguei.
Trovei con defecultades
pra encontrar a saída
por eso, no meo frontal
levo marcada unha cinta.
Pos meos abós paternos
eu fun a primeira neta,
e pa miña tía Lola
a sobriñiña primeira.
Din que miña tía era
de Cangas, a mais guapiña.
Alegre, dicharacheira,
e tamén moi ben feitiña.
Aínda que eu era cativa
teño un vago recordo
de cando ela se pintaba.
E tamén do seo casorio.
Casou con Xosé de Rosario
veciño de toda a vida,
primeiro tiveron un neno
e despois chegou Visita.
A tía Lola levaba
un sello no seu dediño,
regalobde nosa madriña
Dolores Sa Lourido.
Por ter as mesmas iniciais
levalo a mín ne tocaba,
Eu non deixaba de decirllo
cando a ocasión se prestaba.
Por certo, o meo comentario
eu de broma llo facía,
porque miña tía Lola
ten unha filla.
Por eso como sería
a emoción que sentín eu
cando en Premiá, un día
a miña prima me deo
o sello de miña tía.
Que se con moito cariño
a miña prima mo deo,
con alegría e orgullo
no meo dedo levoi eu.
Non me importa o diseño,
nin tampouco o seo valor.
Impórtame que é o recordo
de duas xeneracios.
Desde o día que o puxen
non o volvín a sacar.
Por eso a miña tía,
cada día,
volvo a recordar.
Era o día dous de Marzo
do ano corenta e seis
-acabandose o imberno-
cando a este mundo cheguei.
Trovei con defecultades
pra encontrar a saída
por eso, no meo frontal
levo marcada unha cinta.
Pos meos abós paternos
eu fun a primeira neta,
e pa miña tía Lola
a sobriñiña primeira.
Din que miña tía era
de Cangas, a mais guapiña.
Alegre, dicharacheira,
e tamén moi ben feitiña.
Aínda que eu era cativa
teño un vago recordo
de cando ela se pintaba.
E tamén do seo casorio.
Casou con Xosé de Rosario
veciño de toda a vida,
primeiro tiveron un neno
e despois chegou Visita.
A tía Lola levaba
un sello no seu dediño,
regalobde nosa madriña
Dolores Sa Lourido.
Por ter as mesmas iniciais
levalo a mín ne tocaba,
Eu non deixaba de decirllo
cando a ocasión se prestaba.
Por certo, o meo comentario
eu de broma llo facía,
porque miña tía Lola
ten unha filla.
Por eso como sería
a emoción que sentín eu
cando en Premiá, un día
a miña prima me deo
o sello de miña tía.
Que se con moito cariño
a miña prima mo deo,
con alegría e orgullo
no meo dedo levoi eu.
Non me importa o diseño,
nin tampouco o seo valor.
Impórtame que é o recordo
de duas xeneracios.
Desde o día que o puxen
non o volvín a sacar.
Por eso a miña tía,
cada día,
volvo a recordar.
LA CASA DONDE NACÍ
Esta era la casa de mis abuelos paternos, aquí nacimos mis hermanos y yo.
Constaba de dos viviendas, mis padres ocupaban una, y la otra los abuelos
con su hija Dolores hasta que ésta se casó.
Constaba de dos viviendas, mis padres ocupaban una, y la otra los abuelos
con su hija Dolores hasta que ésta se casó.
MI MADRE
Mi madre, de blanco, con su hermana Matilde. Las fotos que tengo de su juventud son todas en compañía.
Mamá es sumamente discreta, siempre sabe estar en su lugar. Bondadosa,
pero con más carácter que mi padre, humilde y muy religiosa, su vida tampoco no fue nada fácil, le costó un poco adaptarse a vivir aquí, y luego, la falta de mi padre tan inesperada, fue un duro golpe para ella.
Ahora, a sus 86 años ya cumplidos, tiene achaquillos propios de la edad, pero está feliz de vernos a todos unidos y contentos
Mamá es sumamente discreta, siempre sabe estar en su lugar. Bondadosa,
pero con más carácter que mi padre, humilde y muy religiosa, su vida tampoco no fue nada fácil, le costó un poco adaptarse a vivir aquí, y luego, la falta de mi padre tan inesperada, fue un duro golpe para ella.
Ahora, a sus 86 años ya cumplidos, tiene achaquillos propios de la edad, pero está feliz de vernos a todos unidos y contentos
MI PADRE
Mi padre era un obrero responsable y trabajador, incapaz de hacer daño a nadie, noble, leal, y muy amigo de sus amigos.
Ya jubilado, decidieron venirse a Barcelona,donde residíamos los tres hijos.
¡Vino con una ilusión...! que por desgracia poco le duró, pues fallecía seis meses después de cáncer de colon.
Nos quedó el consuelo de que estuvimos con él en todo momento, algo muy difícil si continuaran en el pueblo.
Ya jubilado, decidieron venirse a Barcelona,donde residíamos los tres hijos.
¡Vino con una ilusión...! que por desgracia poco le duró, pues fallecía seis meses después de cáncer de colon.
Nos quedó el consuelo de que estuvimos con él en todo momento, algo muy difícil si continuaran en el pueblo.
ABUELOS MATERNOS

era muy recto, me imponía mucho respeto.
Vivía en su casa, y con él sus hijos. Julio, soltero, y Guillermina, la pequeña,
casada y con un hijo.
Casi cada Domingo les visitábamos, y el abuelo siempre estaba en su mesa de despacho, rodeado de cartas, diarios, facturas...etc.
Nada más llegar, yo subía a saludarle y a buscar los caramelos que siempre tenía a mano, pero un día, estaba muy absorto en alguna cosa y no se dio cuenta que yo estaba allí. Entonces, para llamar su atención, me puse de puntillas, intentando poner las manos encima de la mesa para que me viera, pero como ésta me venía un poco alta, toqué un tintero derramó su contenido ( no sé si total o parcial) pero que me dejó la marca, desde el flequillo, hasta mis zapatitos negros de charol, pasando por el abrigo que estrenaba aquél día.
No recuerdo que ninguno de mis tres abuelos fuera muy efusivo.
EL ABUELO FRANCISCO
El abuelo Francisco era un poco más bajo que la abuela, tenía muy mal genio, y era muy trabajador.
Hay dos cosas de él que siempre me llamaron la atención.
1º -Sus cubiertos. Eran de palo, y para su uso exclusivo; siempre los limpiaba él, y los ponía en un cuenco de madera, y si mal no recuerdo,incluso los ponía separados del resto de la vajilla
2ª- Siempre andaba por el huerto que rodeaba la casa, mi madre me mandaba a las 12 llamarlo para comer, porque sabía que no llegaba hasta la una, y cuando lo avisaba, miraba hacia el sol y siempre la misma cantinela:" ¿cuanto falta para las 12, diez minutos?" ó ¿cuanto pasa de las 12, diez minutos?" y la verdad es que si se equivocaba, era de muy poco.
LA ABUELA PILAR
La abuela paterna, Pilar, era alta y delgada;recuerdo que cuando mi madre tenía una comida que no me gustaba, le preguntaba a la abuela que iban a comer ellos,y si me gustaba más su menú, allí me quedaba.
Mamá Pilar, fue perdiendo visión con la edad, y necesitaba ayuda para todo.
Era muy mandona, pero antes, cuando veía, y yo no me portaba bien y me merecía una azotaina, ella, con la mejor voluntad, se interponía entre mi madre y yo para que no me diera, y eso, en vez de beneficiarme, me perjudicaba, porque mamá se enfadaba más aún.
Claro que a mí, no era fácil sacudirme; pasaba su brazo izquierdo por encima de mi espalda, y con la palma de la mano derecha intentaba darme en el pompis, pero yo me curveaba hacia adentro, y su mano quedaba liada entre los vuelos del vestido.
Ahora me río, pero entonces....
HOY POR HOY
Actualmente estoy pre-jubilada con mis sesenta y cuatro años. Tengo un marido gruñón de setenta; dos hijos, dos nueras y un nieto. Una madre, dos hermanos, dos sobrinas carnales, algunos tíos, y un montón de primos hermanos, sus hijos y sus nietos, con los que tengo una magnífica y bastante fluída relación . No puedo pedir más.
sábado, 13 de noviembre de 2010
AÑOS VIVIDOS
INTRODUCCIÓN
Hace unos tres, o cuatro años, me sorprendieron regalándome un ordenador. Me hizo mucha ilusión, aunque no tenía ni la menor idea de su manejo, a pesar de que en casa hacía años que mi hijo lo utilizaba, pero como mis ratos de ocio son pocos, yo los dedicaba a mi gran pasión, que es la lectura.
De todos modos, al obsequio tenía que sacarle su jugo, y me apunté a un cursillo acelerado donde aprendí lo justo, porque a parte de ser dura de "mollera" tengo poca retentiva, y el tiempo que dedicaba al ordenador, me parecía tiempo perdido (porque no sacaba nada en claro) y pensaba que durante el mismo, podía haber leído unos cuantos capítulos del libro que tenía entre manos. Pero el año pasado, mi hermana me animó a abrir un blog para compartirlo, y ello me sirvió para hacer prácticas.
Me queda mucho que aprender, aunque me conformo con lo básico;creo que estoy en ello, y por eso me animo a hacer algo un poco más serio y personal, como es un repaso de mis "años vividos", que aunque solo tengan interés para mí, me gusta recordarlos, y si puede ser, dejar constancia a mis hijos y nietos, de como los viví.
A mí me encantaría que mis padres hubiesen tenido la oportunidad de hacer lo mismo
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