
Este curso 88/89 Marcos empieza 1º de BUP, algo que me satisface enormemente. Como el instituto está en la otra punta de Premiá, con el dinerillo que ganó durante las vacaciones trabajando con su padre se compró una moto para hacer el recorrido más llevadero, sobre todo por las mañanas.
Marcos es menos inteligente que su hermano, pero mucho más disciplinado, más responsable, y como la idea de ser pescador no le gusta pues...¡a seguir estudiando!.
Pero ese curso se encontró con una competidora, por llamarlo de alguna manera. Yo también cogí los libros. Me matriculé en un curso para auxiliar de clínica.
No sé si comenté que en mi época de escuela mi sueño era estudiar para maestra o para enfermera (entonces era lo habitual) y con mis 42, casi 43 años volví a colocar libros de texto bajo el brazo. ¿Que porqué lo hice? ni yo misma lo sé. Fué un impulso que me dió y me dejé llevar por el mismo; mi marido tenía su trabajo, mis hijos no necesitaban ya de mi compañia, y yo tenia mi mundo con la casa, el jardín , mis queridos amigos los libros, el perro, los gatos etc pero pensé que no estaría de más sacar el polvo a lo aprendido durante mis años de escolar, y fue relativamente fácil menos las Mates, que además de
ser una asignatura que nunca fue mi preferida con los nuevos cambios fue demoledora, como que por ella repetí en Septiembre. Cuando llegamos a los temas de enfermería como
las Tecnicas de Expresión Gráfica, la Tecnología Sanitaria, y sobre todo la Anatomopatología, ahí estaba a mis anchas, me encontraba como pez en el agua. Bromeando, el profe de estas asignaturas - que era médico- decía que si se ponía malo ya sabía quien le podía suplir.
Evidentemente terminé yo antes el curso que Marcos BUP.