Madre de dos hijos; abuela primeriza; esposa e hija. Feliz en todas las facetas.
Soy hija adoptiva en Barcelona, donde estoy muy adaptada,y a la vez soy la hija pródiga de Galicia, de donde nunca me desadaptaré.
Ya más distendidos y plenamente eufóricos tras la llegada a tiempo, y posterior trasplante de este tan esperado corazón, dediqué esta pequeña poesía, salida del alma, a mi pequeño nieto, que junto con otras que espero vayan surgiendo, quiero recopilar para entregárselo en forma de dossier cuando el pueda comprender que, gracias a un donante el está ahí, y no se sienta traumatizado ni cohibido por sus múltiples "costuras" que las pueda mostrar con orgullo y como homenaje al niño gracias al cual él sigue ahí. Hoy, día once de Marzo los doce meses cumplí, pero sólo los seis primeros en mi cunita dormí. Aquí estoy, en la "UVI" a una máquina conectado sintiendo pasar los días un corazón esperando. Veintiocho de éste mes ése órgano a llegado, que unos padres, generosos de su hijo han donado. Ellos estarán llorando por su niño de dos años que el Señor se lo llevó un veintisiete de Marzo.
No fue una muerte baldía, Éstos órganos donados a otros nos salvó la vida: para mí el corazón, el hígado para María. Muy afortunado soy. Tengo una familia de sangre y otra de corazón. UNA VIDA QUE SE VA, NUNCA SERÁ PERDIDA. SI ERES DONANTE, PUEDES SALVAR MÁS VIDAS.
Nuestra fe sigue inquebrantable pero la esperanza empieza a desvanecerse. Horas, días y semanas angustiosamente lentas, y nosotros sin poder hacer nada. Esta sensación es demoledora. Por fin, el 27 de Marzo a última hora nos avisan que hay un posible donante, sobre las dos de la madrugada podrán darnos mas datos. Esa noche nos echamos encima de la cama para descansar pero sin desnudarnos, con la idea de no perder ni un segundo por si la llamada se producía. Las dos, las tres, las cuatro... la esperada llamada no llega y todo se nos viene abajo como un castillo de naipes. Por fin a las cinco llama mi hijo que salen para el hospital y nosotros vamos detrás. Cuando llegamos acababan de bajarlo al quirófano Mas tarde nos decían mis hijos que cuando la camilla salía por el pasillo de la uvi el personal sanitario descorrió todas las cortinas que daban al mismo diciendole "animo Alex,llegó tu hora". Sandra lloraba cuando nos lo estaba contando. Alas once de la mañana toda la familia estábamos en la sala de espera de quirofanos, compartíamos esperanza y nervios con la familia de María, una niña de dos años que le trasplantaban el hígado del mismo donante que el del corazón de Alex. Cuando vimos llegar por el pasillo las dos neveras blancas portadoras de esos órganos que darían vida a dos cuerpecitos infantiles tan necesitados de ella, nos abrazamos las dos familias con una emoción muy difícil de contener. Ambas intervenciones se realizaron sin contratiempo. Alex permaneció seis días en la uvi y ya lo pasaron a planta donde evolucinó favorablemente al igual que María. Un mes después, el 28 de Abril, fue dado de alta hospitalaria. Era un poema cuando salimos a la calle; se le salían los ojos de las órbitas al ver tanto movimiento que sin ser nuevo para él, el registro de su cerebro no lo reconocía. Puedo decir que aquí terminamos nuestro calvario y empezamos un viarucis mucho más llevadero. Llevo en mi recuerdo y en mi corazón a la familia y al niño gracias al cual hoy vive mi nieto. El dolor de esa buena gente nos dio la alegría de ver a mi nieto crecer y saber que su gesto altruista y humanitario no fue en vano. Desde este humilde álbum ,mi reconocimiento y gratitud a esta familia, que son una parte de la mía