Para mí todos mis cumpleaños son importantes, pero a medida que los voy cumpliendo más los voy valorando. Y es que no se trata de seguir sumando, sino de sumarlos y vivirlos. Doy mil gracias a Dios por llegar a esta edad bien de salud, viviendo como quiero vivir y rodeada de mi gente. Falta mi padre, y tíos muy queridos, pero a estas alturas de mi vida esto es inevitable. También hecho en falta una buena mujer para mi hijo David, (no es bueno que el hombre este solo) y un nieto/a, y Nuestro Padre Celestial que es
tan bondadoso conmigo, espero me de la
satisfacción de no poner fin a este blog en el que voy recordando mis pasos por la vida sin ver esta ilusión cumplida.
Este año el rey de la fiesta fue Bruno, el último en llegar a la familia, y yo muy satisfecha le cedí el protagonismo. Si algo bueno le puedo desear es que sea trabajador, honrrado, buena persona, y en definitiva, que tenga tanta suerte y sea tan feliz como yo lo soy.
Arriba leo emocionada las felicitaciones, y abajo abrazando a mi madre, que es una de las personas más queridas que me acompañaron en este día.
Entramos en el 2006 celebrando en casa (no se porqué) los 32 años de Marcos, y como hacía tiempo que no se lo recordábamos, el próximo nacimiento de Bruno nos dió pie para insinuarles que nos gustaría que tomaran nota, y nos contestaron que "ya faltaba menos dejandonos sobre ascuas y haciendonos sospechar que tal vez ya tendrían hecho el encargo.
Y llegó el 21 de Febrero que era el día previsto para la llegada de mi sobrino nieto.
Con lo guapo que es ahora, nadie lo diría cuando nació. Era feo con ganas. Su madre nos comentaba que todos se sorprendían de que tenía los ojos muy grandes pero que nadie le decía que era guapo. A medida que el niño fue cambiando su madre también lo fue comprendiendo, aunque ella siempre lo
vió guapo.
En nuestro viaje hacia Cangas mis hermanos nos dieron la noticia de que su hija Silvia, después de cinco años de matrimonio esperaban un bebé, con la lógica satisfacción de unos ilusionados futuros abuelos.
Hasta allí nos llegó la primera ecografía. Todos veíamos la frente...,la nariz..., la boca..¡todos! menos David. El no veía nada, y les decía a sus cuñados que la ilusión de ser abuelos era lo que les hacía ver. Total, que le gustaba tomarles el pelo.
Ese verano el equipo de fútbol para ganarse un dinerillo extra rifaban un jamón y unas docenas de chorizos y mira por donde le tocan a mi hermano que luego entre todos dimos buena cuenta de ello. Pero la cosa no termina ahí, porque a la semana siguiente el matimonio que regenta el bar de la asociación de vecinos rifaban un potrillo precioso, y ya a última hora le quedaba una tira de números y mi hermano se las quedó para que las terminara, pero la bomba fue cuando sale el número premiado y mi hermano saltándo y riendose decia ¡es mio, es mio! mi hermana le daba en el brazo para que se callar pero no había forma, y la gente como allí todos nos conocemos y él es mucho de la broma no se lo creían, les parecía que era una tomadura de pelo, hasta que Toñito lo verificó. Luego todos le decían que cambiara las vacaciones para otro mes que no se rifara nada porque él arrasaba con todo.
El potrillo no se lo pudo quedar porque aún necesitaba a su madre durante un tiempo pero le dieron en metálico su valor. Quien más lo sintió fue Claudia, creo que si en vez de terminarse las vacaciones las estuvieran empezando tendrían que dejar todo el mes al potrillo con su madre en nuestro campo, aunque luego se los llevaran.
Sacamos fotos pero las devimos de borrar porque no las encuentro, y lo siento.
En la entrada anterior corté antes de tiempo pero bueno, quería decir que al final la loza de Sargadelos acabaría convirtiéndose en la locería más importante de España durante el siglo x1x.
Un entorno muy gallego pero en este caso estamos en Asturias visitando el Museo y Casa Natal del Marqués de Sargadelos en
Ferreirela de Baxo, lugar del concejo de
Santalla de Oscos.
Este señor tiene una biografia apasionante pero lo más sobresaliente de la misma culmina entre 1791 y 1806 con la construcción de un complejo industrial en Sargadelos, (un pueblo muy cerquita de Cangas) a pesar de la oposición de la nobleza y del clero. Era una fabrica de loza de excelente calidad, gracias a las arcillas blancas y muy puras de la zona, acabaría siendo la locería más
Llegamos a tiempo para estar en la fiesta mayor. Cuando éramos jovenes esperábamos con ilusión la llegada de éstos días por varios motivos. El primero yo diría que era por la ilusión de estrenar un vestido nuevo; ¡eran tan pocos los que se nos permitía comprar a lo largo del año...!. Ese día todas las jvencitas y mocitas casaderas estrenábamos vestido. Otro era porque al ser las fiestas en el mismo pueblo (son fiestas campestres) volvíamos al baile después de cenar, impensable cuando la fiesta era en los pueblos de los alrededores que a las de "fuera" se nos acababa el bailoteo sobre las once de la noche, a menos que tuviéramos la suerte de ser invitadas por algún familiar o amigo residentes en las poblaciones de los aledaños.
En esta ocasión a la salida de misa con mamá; los maridos nos "guardaban" el asiento en la cantina del centro cultural para tomar el aperitivo.
Pero no todo son fiestas, de vez en cuando nos toca "pastorear", y es que mi prima Visi tiene unas ovejas que las deja
en el campo que tenemos alrededor de la casa y nos va muy bien , porque como no dejan de comer no necesitamos pasar la segadora. Lo malo es que cuando las soltamos tenemos que vigilarlas, porque se comen desde la hiedra hasta las hortensias, es una pasada, y ese día me tocó a mí.
A David eso de cuidar animales no es lo suyo, por eso se puso a montarle un columpio a Claudia que colgó en una rama del castaño que tenemos en la parte de atrás de la casa, y como no se fiaba mucho de la seguridad de las cuerdas está probando su resistencia , por si la niña se cae que no venga mi hermano pidiendo responsabilidades.
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Desde principios de Junio hasta la última semana de Julio nos podíamos ir a Cangas como propuso mi cuñado, ya que no teníamos nada pendiente para hacer, por eso ese verano empezamos pronto las vacaciones, aunque luego nosotros cuatro volvimos de nuevo a Barcelona para hacer unas gestiones que teníamos pendientes para esa semana final de Julio.
Ya con todo puesto al día, emprendimos viaje de regreso, buscando el fresquito del Norte, pero durante el trayecto una de nuestras paradas fue en Santander, ciudad que para mi tiene un atractivo especial, y en la cual nos sacaron esta foto con la playa del sardinero al fondo, (foto de la izquierda).
Y en la foto de la derecha de nuevo en otro puente, por el mismo orden, y casi casi en la misma posición, solo que este es en Palma de Mayorca en Septiembre de ese mismo año.
Parece que los puentes ejercen en nosotros una atracción especial.
esta vez en Palma de Mayorca Parece como si tuvieramos una especial predilección por los puentes ya que