domingo, 19 de junio de 2011

En 1969 llega Eva, que compartirá dormitorio con Paqui. Fisicamente no es muy agraciada, pero tiene otras gracias más valiosas, como la sinceridad, voluntad, sencillez, simpatía...
Yo tenía el pecho más bien pequeño, y cuando empecé a salir con mi marido me decía: "Loli, pon los garbanzos a remojo, para que tu novio tenga donde echar mano".
Trabajaba en una fabrica de menaje de cocina.
Esta foto donde estamos mi hermana Celi
Eva y yo, fue tomada el 22 de Marzo de 1970 - día de la Palma -  en el Parque de la Ciudadela del que eramos asiduas, junto con el Zoo y Monjuit, sobre todo en primavera y otoño. En verano playa por la mañana, y a la tarde misa de seis en una iglesia de las Ramblas , y una cervecita en la Plaza Real. Y en invierno cine de barrio sesión de noche o bien el Domingo matinal de estreno, y a la tarde solíamos ir a Piscinas y Deportes, nos gustaba mucho jugar al mini-golf, y luego  mover un poco el esqueleto. De vez en cuando también visitábamos las tascas del casco antiguo, y siempre hacíamos amistades nuevas.
 Está visto que  la juventud nunca ha tenido problemas a la hora de relacionarse.

NUESTRO NIÑO

Desde que  la prima Enma nos informó que esperaba bebé, casi todos los fines de semana pasábamos hacerle una visita, llevándole algún detalle para añadir a la canastilla. Su marido trabajaba los Domingos, y por ese motivo nosotras no nos sentíamos unas intrusas en su casa, y ambos, cada uno a su manera, agradecían esas visitas. Ella porque estaba con su familia y la tarde se le hacía más corta, y él, porque le gustaba saber que su mujer no estaba sola. Cuando por fin, llegó Miguel Ángel , todas nos sentíamos un poco mamás, no en vano era el primer bebé de las cinco primas que vivíamos en Barcelona.Ese 18 de Julio. cuando el niño tenía cinco días, fue su primera salida a la calle, y aunque íbamos todas, -el papá incluido-, él y yo fuimos los protagonistas de la foto.

domingo, 5 de junio de 2011

AÑO 1968 A GRANDES RASGOS

Amaneció un día lleno de sol, y quisimos aprovecharlo.
A pesar de ello, nos parecía que era como muy precipitado arriesgarnos a ir a la playa, y optamos por acercarnos hasta el rompeolas,  y tumbarnos en sus rocas más planas a tomar el sol, acompañadas de nuestro buen amigo Antonio, que fue el artífice de la foto un poco desenfocada, pues mi prima, entre que se está cambiando en un agujero, y encima no está al mismo nivel, casi pasa desapercibida.  A nuestro alrededor, más gente que habían tenido nuestra misma idea, a parte de los habituales pescadores de caña. Una estampa típica de aquellos años, y que hoy solo están en el recuerdo de quienes lo hemos vivído.
De vuelta , un alto en el camino para tomar un tente en pié en "El rey de la gamba", restaurante que un par de años después sería el preferido de nuestra colla para ir a cenar.
Y hasta aquí llega mi recuerdo del día 1 del primer mes de Mayo que viví en Barcelona.
Poco tiempo despues nos presentó a Jordi ,un amigo suyo con el que simpatizamos enseguida, y empezamos a salir los cuatro juntos. Eran el contrapunto. Antonio hablador, simpático, y bastante lanzado. Jordi era más callado, discreto, agradable y muy tímido, pero se entendían a la perfeción, y juntos pasamos veladas  muy, pero que muy agradables.
A  la vuelta de vacaciones yo tuve un flemón de muelas, y cuando me vió me dice" este mal trago hay que compensarlo con otro bueno" y ahí quedó la cosa, hasta que un día me llama y me dice: Loli, plego a las dos, ¿te parece que le diga a Jordi que pase a buscarte, me recogeis y vamos a comer los tres por ahí? (El era maitre en Casa Juan, un restaurante
muy  "chic" de las Ramblas) cuando llegamos había una cola bastante larga, entramos creyendo que ya nos estaría esperando para salir(bueno, eso lo creía yo, pues Jordi ya sabía que no) y cual no sería mi sorpresa cuando se acerca a saludarnos, vestido con su uniforme, y nos acompaña a una mesa situada justo al lado de una de las ventanas, con  vista a la Rambla, servicio para dos un , y un ramo de flores en el centro. Yo me quedé.... petrificada. Así era Antonio, un alocado.pero una bellisima persona y muy amigo de sus amigos.





Más tarde, y con la marcha de Pili y Tere, llegaron otras compañeras; unas casi que de pasada,  y otras, entre ellas Paquita, que permaneció con nosotras dos años y medio hasta que se quedó embarazada, y entonces nos dejó a petición de los dueños del piso.
 Ellos eran consecuentes de que un bebé puede dar malas noches, y consideraban un deber velar por el bienestar de las otras compañeras que convivíamos con ella.
Esta foto fue tomada en Malgrat, una población de la Costa Brava, el día 16 de Julio de 1968, donde  una compañera  de trabajo de Paqui  nos invitó a pasarlas con su familia.
 Mi prima Emi se había decantado por el grupo de
Pili y Tere, y yo me quedé con lo que teníamos en casa, bueno  con Paqui, pues Guadalupe, la otra chica, salía con sus compañeras de trabajo.
Tanto Emi como Paqui han tenido alguna que otra escaramuza  a nivel personal, y también individualmente ambas, tanto con Lupe como con Montse  la otra chica que vino cuando Lupe se marchó. Yo, en buena hora lo diga, jamás he tenido problemas con ninguna, y es que creo que era la más tolerante, a pesar que, por mi horario, era yo la que limpiaba el piso cada día, algo que tendríamos que repartir entre las cuatro y que  nunca heché en cara. Claro que tampoco nadie me pedía que lo hiciera, pero siempre opiné que para crear una convivencia medianamente llevable, todos tenemos que poner de nuestra parte, y yo aportaba lo que buenamente podía, que era la tolerancia. Y nunca me arrepentí de ello.



Natalia Comella, y su marido, Ramón Bafallú, eran los dueños del piso en el que vivíamos, y ellos habitaban otro en el mismo rellano.
Desde el primer momento fueron una especie de ángeles
protectores,( para las que nos dejábamos proteger) y nos acojieron como si fueramos de la familia.
No nos impusieron normas, pero nos dejaron muy claro lo que no les gustaba que hiciéramos, como recibir chicos en casa, organizar güateques,( tan en boga en esa época), trasnochar... en fin, lo mismo que  no les gustaría a nuestros padres. Siempre sabían donde encontrarnos, y si por algún motivo llegábamos más tarde de las 10/10'30 hacíamos una llamada para que no se preocuparan. La verdad es que yo nunca salí sola.
Primero lo hacia con Emi, luego lo hacíamos con Antonio y Jordi o con Pili y Tere, más tarde con Paqui, y luego con las últimas en llegar, hasta que empecé a salir con mi novio, que entonces lo hacía sola.
Yo me pasaba muchas horas en su casa, y le contaba mis cosas como a la madre que no tenía a mi lado.
Me decía que yo vivía muy alegremente, (en el mejor sentido de la palabra) que tenía que  pensar en  ir preparando el ajuar para cuando me hechara novio y me casara, y yo siempre le decía..."Señora Natalia, ¿y si no me caso?  si quiero hacer el ajuar, tengo que dejar de salir, y si no salgo..¿como voy encontrar novio? ahora dejeme salir, comprar,
¡vivir! cuando llegue el momento, ya ahorraré. Y ella se desesperaba; de hecho .los primeros reyes que me hechó fue una mantelería, que aún la pongo de vez en cuando.
Eran un matrimonio excepcional al que tengo mucho que agradecer y de quien guardo muy buenos recuerdos que trasmito a sus hijos Mª Rosa y Ricardo.

domingo, 15 de mayo de 2011

CONTINUACION

La relación y el entendimiento con nuestras primeras compañeras de piso no podía ser mejor, nos aveníamos como si nos conociéramos de toda la vida.
Tere, simpatiquisima, abierta, decidida. Pili, muy cándida, más introvertida, más indecisa, pero ambas bellisimas personas. Aprobadas en Junio las oposiciones de magisterio, las dos venían desde Burgos destinadas al mismo grupo escolar, se enfrentaban por primera vez con el mundo laboral.
A las cuatro nos gustaba hecharnos la mochila al hombro y salir de excursión. Una vez, en San Miquel del
Fai, nos liamos a comprar recuerdos para todas las amigas, despues de comer contamos el dinero y no nos llegaba para pagar el autocar, como locas nos pusimos a buscar envases de cerveza, gaseosa, etc(entonces los pagaban), y conseguimos juntar lo que nos faltaba, porque los suvenirs no los podíamos devolver.
Fue un año muy bonito y enriquecedor para todas
Las dos fumaban. Pili fumaba REX y Tere no recuerdo, pero una noche se quedó sin, y le preguntó a  Pili si tenía, ésta le dice: "res" (En catalan es "nada"). Seguimos de charla, y al cabo de un rato sentimos cerrarse de un golpe la puerta de la entrada; nos levantamos las tres con el corazón en un puño, mirándonos entre nosotras y haciendo la misma pregunta a la vez, ¿y Pili? cuando aparece la susodicha en el comedor y al vernos las caras de susto nos pregunta  a su vez ¿qué pasa? y nosotras ¿ de
dónde vienes? -de buscar tabaco-, -¿no te dije que tenía?-, -tú me dijiste res-, - ¡pues eso!
¿no es REX lo que fumo?-.
¡Que risa, cuando nos dimos cuenta del juego de palabras!
       Al  curso siguiente nos dejaron, pues venian tres compañeras más, entre ellas una prima de Pili, y como con nosotras no se podían quedar
(cuestión de espacio)buscaron otro piso más grande y más cerca de la estación de autobuses, donde se instalaron todas.
P.D.- La foto, en la plaza del Congreso Eucarístico, a la salida de misa el día de San José.
Emi, Tere, Loli y Pili. Es etre otras, una foto para el recuerdo.

lunes, 9 de mayo de 2011

¡ BAJANDO Y SUBIENDO !

Al cabo de poco tiempo nos cambiaron a unas cuantas (entre las que me encontraba) a la sección de los chasis, ubicada en el sótano. El trabajo era individual; cada una tenía al lado izquierdo de su mesa, en el suelo, una caja llena de unas plaquitas rectangulares; en el mismo lado pero en la mesa, un potente flexo, y a su lado una cajita con electrodos de distinto color y tamaño. A la derecha, un pequeño soldador.
El trabajo consistía en unir los electrodos a las placas (chasis) con una soldadura. Era muy facil, pero a mí se me daba muy mal, porque quería dejar la soldadura perfecta, y para ello no disponía del tiempo necesario para que saliera rentable. A partir de una cantidad (no recuerdo cual) nos daban una prima por cada chasis. Yo nunca conseguía llegar a ella.
No se si fue porque le dí pena al encargado, o porque veía que  trabajaba con ahínco, el caso es que un buen día me trasladan a la 1ª planta, donde  estaban las oficinas y un
 "privado" en donde la mujer del jefe y su hermana "repasaban" los chasis antes de su distribución, para que me uniera a ellas en este menester.
Como el trabajo era nanual, podíamos charlar de nuestras cosas, y por ahí se enteró la
señora López, de que me gustaban las labores y sabía algo de coser, bordar, tejer, ganchillar etc, y un día nos comentaba a su hermana y a mí, que le estaba rondando la idea de abrir una tienda de lanas y dirigir labores en el local que tenian en los bajos de la casa,
( constaba de tres plantas  y sotano, éste y las dos primeras dedicadas a la empresa, y la tercera era el domicilio particular) pero como ella disponía de poco tiempo,  y solo podría estar a ratitos perdidos, necesitaba alguien de plena confianza, y yo le parecía la persona idónea.
Me dejó muy sorprendida, porque no me lo esperaba, y entre bromas le dije que con la  condición de que si no funcionaba me retornara al puesto del que me sacaba,  manteniendo la antigüedad que era de año y medio. Al cabo de muy pocos días vienen de una casa de decoración a enseñar muestrarios y tomar medidas. Se inauguró el 27 de Abril, día de Nuestra Señora de Montserrat, y bajo su protección nos pusimos.
Tuvimos mucho éxito, pues en la zona era la primera tienda que no solo vendía, si no que enseñaba los distintos puntos, y dirigía la labor. Además pusimos en un  rincón una mesita baja con varios sillones cómodos para que la clientela se quedaran el rato que quisieran y había muchas adeptas; aún me acuerdo de ellas ,y al final acabábamos montando cada tertulia...era muy entrañable y muy familiar, y fue mi último trabajo de soltera. Cuando a la vuelta de las vacaciones del 71 le dije que en Febrero proyectábamos casarnos  y  yo
dejaría el trabajo, me contestó que se acababa la tienda, que en Diciembre se empezaban las rebajas. Y así fue, lo liquidamos todo, y como quedaba el mes de Enero, para rellenarlo y de mutuo acuerdo, me pasé con su marido a la sección de archivos. Ahí se terminó mi periplo como asalariada, porque seguí siendo trabajadora, pero sin salario.

sábado, 7 de mayo de 2011

¡VAMOS DE BODA!



Amaneció un día precioso, y lo primero que hicimos, fue encaminarnos a una peluquería. Nos dejaron el pelo demasiado"bien puesto" pero era la moda que predominaba por entonces.
La ceremonia fue muy emotiva, y entre los invitados ,
la juventud ganábamos por mayoría.  Evidentemente, yo no conocía a nadie, ya que de parte de la novia solo estábamos nosotras dos, más sus padres y hermanas,
Ynés soltera y Viruca monja, o sea "solas" sin ningun acompañante, pero la parte del novio eran más de familia, y luego los amigos de ambos.
Total, que mi primer día en Barcelona fue completito, y guardo muy buen recuerdo de él.
Cuando llegamos a casa ya habian tomado posesion de sus aposentos las nuevas inquilinas, Tere y Pili. Ambas nos causaron muy buena impresión, el tiempo se encargaría de confirmarla.
El Lunes nos pusimos las pilas y nos dirigimos al sitio más cercano de los que teniamos subrayados. Era una fábrica de chasis para televisores. Nos presentamos, y ya nos quedamos para hacer unas pruebas
Al principio nos pusieron en unas máquinas, como quien rellena una canilla en la máquina de coser, solo que aquí eran unos carretes; yo pedaleaba todo lo de prisa que podía, (eso se me daba bien), pero al cabo de un rato viene el encargado, mira su reloj, mira el cuenta-vueltas de la máquina, y se lleva los carretes que tenía rellenos.  A partir de ahí, no me quita la vista de encima, y yo empezaba a ponerme nerviosa, pero seguía pedaleando. Al cabo de otro rato, la misma operación. Supongo que yo pondría cara  de interrogación, como diciendo que no podía ir más a prisa, porque acto seguido me dijo" no se preocupe, pedalea usted muy bien, pero falla el cuentavueltas". Supongo que los nervios me jugaron una mala pasada y me dió por reir, pero contagié al encargado y reimos todos. Esta fue mi primera anécdota como aprendiz. Me cambió de máquina, y todo resuelto.
Terminada la prueba, una visita a las oficinas, las clásicas preguntas de si nos gusta, que nos parece, etc,  nos dicen las condiciones, y si nos interesa podemos empezar al día siguiente, treinta de Septiembre.
Ni lo pensamos, a ojos cerrados dijimos que sí.
Lo que más nos gustó: que nos pillaba a diez minutos de casa caminando ligerito.
Lo que menos: empezar a las seis de la mañana. El horario era de 6 a 3´30, con media hora, de 10 a 10´30 para el bocata. Pero bueno,  como esto lo habíamos conseguido tan fácil, pensabamos que si no nos gustaba ya buscaríamos otra cosa,  de momento ya teníamos algo, que el mes pasaba muy pronto a la hora de pagar el alquiler.

lunes, 2 de mayo de 2011

LA CIUDAD CONDAL

Verano de 1967. Otro verano en vilo.
Digo "otro" porque el anterior de 1966 también lo había sido, solo que este es doble , pues no solo cambio de trabajo,  también lo hago de ciudad, me voy buscando el mar, concretamente a Barcelona; al final, pudo más la insistencia de Emi que mi lógico razonamiento, y si he de ser sincera, si que estaba en vilo por la
lógica incógnita a lo desconocido, pero no me daba miedo; es como si el hecho de tener allí  familia,  avalara mi seguridad laboral y económica.

Después de casi dos meses de vacaciones, el veiticinco de
Septiembre tomamos rumbo hacia Barcelona. Allí nos recibió
nuestro paisaniño Antonio, hermano de una amiga de Emi  y... pretendiente de la misma.
Nos fuimos directos al piso que compartiríamos con otras dos chicas, pero primero hicimos parada en casa de nuestros caseros, la familia Bafallui, que vivían en el mismo rellano.
Después de las presentaciones, pasaron a enseñarnos el piso, y ya nos comentaron que nuestras compañeras eran dos jovenes maestras de Burgos que ese curso habían terminado Magisterio, y les tocara la plaza en un pueblo de las afueras de la ciudad.
Al día siguiente, Viernes, tomamos contacto con el barrio, recorriendo las calles y mirando
las tiendas, sobre todo las de comestibles, ya que por entonces  los supermercados ni se conocían. Compramos el diario y miramos las ofertas de trabajo, remarcamos algunas
que nos parecieron viables, unas por los requisitos que pedían, y otras por la cercanía  a
nuestro lugar de residencia, pero pondríamos manos a la obra el Lunes, pues al día siguiente era la boda de nuestra prima Enma.
Nos fuimos a dormir,  felices de estar de nuevo juntas, y  contentas del pequeño, pero coqueto pisito que en breve compartiriamos con chicas de nuestra edad.