NANA DE LA VIRGEN
(Narrando)
Era una tarde apacible,
llena de luz y de calma:
de aquellas tardes hermosas
que el corazón embriagan.
Sobre una fresca pradera
poblada de olmos y parras,
por un arroyo partida
que la riega con sus aguas
y le da gratos murmullos
cuando, entre juncos y cañas,
o entre deformes montañas
su corriente despedaza.
Donde arrullan las palomas,
donde los pájaros cantan,
donde susurran las hojas,
donde suspiran las auras.
Está la Virgen María
Madre de Aquel que nos ama.
Más que la luna de hermosa,
más que los Ángeles santa.
Tiene a Jesús en sus brazos
el hijo de sus entrañas.
Entre sus brazos le mece
y en su santo amor se abrasa,
y para endulzar su sueño
con voz dulcísima, canta.
(Cambiando el tono de voz)
Duerme en paz, niño querido.
Duerme, azucena temprana.
Duerme, gloria de mi vida.
Duerme, niño de mi alma.
Airecillos revoltosos
que jugáis entre las ramas,
y rizáis del arroyuelo
sus lindas olas de plata.
No humedezca vuestro soplo
su divina frente blanca.
No hagáis flotar , esparcida
su cabellera dorada.
amorosas tortolillas
que voláis de rama en rama,
dad treguas a vuestro arrullo
que duerme el hijo de mi alma.
Cesad, lindos pajarillos
en vuestras tiernas baladas,
que duerme el Ser soberano
que a vuestro canto dio gracia.
Todo en silencio. Yo os pido:
por la clara luz del alba,
por las fuentes cristalinas,
por las flores y las palmas.
Por cuanto améis en el mundo
os pide a voces mi alma,
que no perturbéis el sueño
del hijo de mis entrañas.
(Narrando de nuevo)
Calló la virgen; y luego,
en santo amor abrasada,
sobre la frente del Niño
posó sus labios sin mancha. Navidad-1959-
P.D. -Son erróneas las fechas de los anteriores. El 1º es del año 1957, y el 2º
de 1958.
domingo, 9 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
VERSOS: 11, 12, Y 13 AÑOS
El placer de recitar versos para mí fue muy corto, pues ya era mayorcita cuando llegó el único párroco que se molestó en darle a la Navidad ese sentido,montando el Nacimiento ,y pasando horas y horas ensayando villancicos y versos.
El primero que recité fue este:
Pastora soy, niño bueno,
que a tu portal he llegado,
buscando la ovejitas
que el lobo me ha extraviado.
Algunas las encontré;
cerquita están del establo,
más las otras...¿donde irán?
¿que camino habrán tomado?
Pastorcillo de Belén
fiel redentor de las almas
ayúdame a encontrarlas
donde no haya lobo malo.
Tengo miedo de los lobos,
las sombras me dan espanto,
los nubarrones me asustan,
¡pobrecito mi rebaño!
Iremos los dos juntitos.
Cojeme tú de la mano
y llebame por el sendero
donde no haya lobo malo.
Yo, te daré mi muñeca
que fue la que me distrajo.
Es una muñeca negra,
negrita como mi espanto. Navidad de 1959
Al año siguiente fue este:
¿Porqué entre las sombras
del lóbrego establo,
va a encerrarse la luz de la vida
que viene alumbrarnos?
¿Porqué nace pobre, desnudo, llorando...
en un sucio pesebre por cuna,
en un viejo portal por palacio?.
Creó Dios al hombre
tan noble, tan alto,
que a los Ángeles casi llegaba
a pesar de su cuerpo de barro.
Más, quiso en mala hora
igualarde con Dios.
Y quebrando el mandato divino
se lanzó sobre el fruto vedado.
¡la deuda infinita
que entonces contrajo!
¡Cual fúnebre herencia
pasará sobre el género humano?.
Más...no, ya se ablanda
el juez irritado,
mirando al Dios-Niño
que hoy bajó al establo,
y mañana, su cuerpo y su sangre
dará por salvarnos.
¡Oh Niño Divino!
¡Oh Jesús, que por mí estas penando
en el mísero y pobre pesebre
donde el buey y el asnillo se hartaron!.
¡Déjame que a tus plantas me llegue! (me acerco más al portal)
¡Déjame que te adore postrada (me arrodillo)
y humilde prometa
jamás ser ingrata!.
Que si el buey a su dueño conoce,
y el jumento, el pesebre del amo,
no quiero ser menos
que el buey y que el asno.
Y si ves que vacilo en la lucha,
si ves que me canso,
si ves que te olvido,
si ves...que me aparto;
Extiende tu mano,
desgarra la nuve
y mándame el rayo
que abrase mi cuerpo
y me haga pedazos.
Y el alma cautiva,
viendo rota su cárcel de barro,
a tí vuela alegre
su dicha cantando,
despreciándo la pluma que deja...
en los ásperos nudos del árbol. (Navidad 1960)
El primero que recité fue este:
Pastora soy, niño bueno,
que a tu portal he llegado,
buscando la ovejitas
que el lobo me ha extraviado.
Algunas las encontré;
cerquita están del establo,
más las otras...¿donde irán?
¿que camino habrán tomado?
Pastorcillo de Belén
fiel redentor de las almas
ayúdame a encontrarlas
donde no haya lobo malo.
Tengo miedo de los lobos,
las sombras me dan espanto,
los nubarrones me asustan,
¡pobrecito mi rebaño!
Iremos los dos juntitos.
Cojeme tú de la mano
y llebame por el sendero
donde no haya lobo malo.
Yo, te daré mi muñeca
que fue la que me distrajo.
Es una muñeca negra,
negrita como mi espanto. Navidad de 1959
Al año siguiente fue este:
¿Porqué entre las sombras
del lóbrego establo,
va a encerrarse la luz de la vida
que viene alumbrarnos?
¿Porqué nace pobre, desnudo, llorando...
en un sucio pesebre por cuna,
en un viejo portal por palacio?.
Creó Dios al hombre
tan noble, tan alto,
que a los Ángeles casi llegaba
a pesar de su cuerpo de barro.
Más, quiso en mala hora
igualarde con Dios.
Y quebrando el mandato divino
se lanzó sobre el fruto vedado.
¡la deuda infinita
que entonces contrajo!
¡Cual fúnebre herencia
pasará sobre el género humano?.
Más...no, ya se ablanda
el juez irritado,
mirando al Dios-Niño
que hoy bajó al establo,
y mañana, su cuerpo y su sangre
dará por salvarnos.
¡Oh Niño Divino!
¡Oh Jesús, que por mí estas penando
en el mísero y pobre pesebre
donde el buey y el asnillo se hartaron!.
¡Déjame que a tus plantas me llegue! (me acerco más al portal)
¡Déjame que te adore postrada (me arrodillo)
y humilde prometa
jamás ser ingrata!.
Que si el buey a su dueño conoce,
y el jumento, el pesebre del amo,
no quiero ser menos
que el buey y que el asno.
Y si ves que vacilo en la lucha,
si ves que me canso,
si ves que te olvido,
si ves...que me aparto;
Extiende tu mano,
desgarra la nuve
y mándame el rayo
que abrase mi cuerpo
y me haga pedazos.
Y el alma cautiva,
viendo rota su cárcel de barro,
a tí vuela alegre
su dicha cantando,
despreciándo la pluma que deja...
en los ásperos nudos del árbol. (Navidad 1960)
lunes, 3 de enero de 2011
NOCHE-BUENA
Navidad, y más concretamente Noche- Buena, era para nosotros algo así como...no sé, lo más parecido,( por decir algo),a un fin de curso, pues en éste, unos profesores evalúan tu trabajo de todo el año, y en Noche-Buena ,el pueblo ,no solo evaluaba, si no que "ponía nota" a los villancicos y versos que cantábamos y recitábamos.
Para nosotros, la Navidad empezaba el último Domingo de Noviembre, cuando D. Secundino nos repartía los versos. Aún recuerdo con qué alboroto y emoción lo leíamos por primera vez.
Fueron muchos y muy variados los villancicos que nos enseñó; en los versos no nos daba opción a elegir, y para dorarnos la píldora, agregaba que él sabía que tipo de verso era el adecuado para cada una. Yo, por ejemplo, me moría por que me diera uno de risa, y siempre me los daba como muy profundos, y con bastante dificultad para recitalos bien. Ante mi protesta, lo de siempre"Es que este es precioso y tienes que recitarlo tú, porque si no lo estropean" y yo, al final, ponía todo mi empeño en no defraudarle. Y la verdad es que me felicitaba todo el mundo.
A la hora de montar el Belén,primero un carpintero montaba el armazón,
luego todos los de la catequesis subíamos a la montaña a buscar el musgo.
Se hacía un boceto para colocar las figuras, y manos a la obra.
Era un Belén grande y nos quedaba muy bien,venian a verlo gente de las aldeas colindantes.
Y ya el día de Nochebuena era un correr todo el día, asignando el turno de cada verso y que villancico le precedería, probar luces y altavoces, hacer el útimo ensayo, etc; salíamos de la iglesia a las ocho para ir a cenar, y a las once estábamos de vuelta para la misa del gallo.
Al recordarlo me sube una cosilla por el cuerpo y se me humedecen los ojos.
Ahora ya es tarde, pero mañana copiaré(porque aún los recuerdo)los versos que recité los tres últimos años, cuando yo tenía once, doce y trece años.
Para nosotros, la Navidad empezaba el último Domingo de Noviembre, cuando D. Secundino nos repartía los versos. Aún recuerdo con qué alboroto y emoción lo leíamos por primera vez.
Fueron muchos y muy variados los villancicos que nos enseñó; en los versos no nos daba opción a elegir, y para dorarnos la píldora, agregaba que él sabía que tipo de verso era el adecuado para cada una. Yo, por ejemplo, me moría por que me diera uno de risa, y siempre me los daba como muy profundos, y con bastante dificultad para recitalos bien. Ante mi protesta, lo de siempre"Es que este es precioso y tienes que recitarlo tú, porque si no lo estropean" y yo, al final, ponía todo mi empeño en no defraudarle. Y la verdad es que me felicitaba todo el mundo.
A la hora de montar el Belén,primero un carpintero montaba el armazón,
luego todos los de la catequesis subíamos a la montaña a buscar el musgo.
Se hacía un boceto para colocar las figuras, y manos a la obra.
Era un Belén grande y nos quedaba muy bien,venian a verlo gente de las aldeas colindantes.
Y ya el día de Nochebuena era un correr todo el día, asignando el turno de cada verso y que villancico le precedería, probar luces y altavoces, hacer el útimo ensayo, etc; salíamos de la iglesia a las ocho para ir a cenar, y a las once estábamos de vuelta para la misa del gallo.
Al recordarlo me sube una cosilla por el cuerpo y se me humedecen los ojos.
Ahora ya es tarde, pero mañana copiaré(porque aún los recuerdo)los versos que recité los tres últimos años, cuando yo tenía once, doce y trece años.
Esta es la iglesia de San Pedro de Cangas. Aquí recibí las aguas bautismales y la Primera Comunión, Es "mi " iglesia
La foto fue tomada en el año 2006 y la niña que está subida al pozo es mi ahijada Claudia.
Desde la parte de atrás se contempla la vista panorámica de abajo.
Donde está ese matojo de hojas, de un verde más claro ,baja un sendero hasta el mar, que nosotras utilizábamos para bajar a cojer cangrejos cuando la marea estaba en bajamar.
La foto fue tomada en el año 2006 y la niña que está subida al pozo es mi ahijada Claudia.
Desde la parte de atrás se contempla la vista panorámica de abajo.
Donde está ese matojo de hojas, de un verde más claro ,baja un sendero hasta el mar, que nosotras utilizábamos para bajar a cojer cangrejos cuando la marea estaba en bajamar.
domingo, 2 de enero de 2011
CANGAS REVOLUCIONADA.
Como decía, la llegada de D. Secundino a Cangas, marcó un"antes" y un "después". Dio vida a la parroquia. Era tan sencillo y natural que lo sentías como muy cercano, y nos conquistó a todos por igual.
Fue un aliciente y un estímulo para la juventud; organizó un coro, que solo el hecho de ir al ensayo nos daba vidilla, y cualquier evento era bueno para programar una misa cantada, y ensayar durante un mes, y luego anunciar:"El próximo Domingo, la misa de 12 será cantada " para que la iglesia se pusiera a rebosar, y todos contentos. Los feligreses, porque les gustaba la misa cantada;los cantores, porque nos gustaba el poder de convocatoria y el ser escuchados; y el párroco, porque veía su iglesia llena, como a él le gustaba.
A las pre- adolescentes como yo, nos dio la responsabilidad de la catequesis, con lo que ya teníamos un entretenimiento para los domingos adecuado a nuestra edad.
Luego por nuestra cuenta empezamos a ayudar a su hermana a colocar las flores en los altares y a barrer la iglesia. Recuerdo que un año, el Domingo de Ramos quedó muy sucia, y cuando terminamos de limpiarla nos encontramos con un montón de monedas que, logicamente le entregamos. El se quedó pensando y nos dice: ¿sabeis qué? con ese dinero os vais a comprar chuches, no creo que EL (mirando al crucifijo) se enfade. Después de todo, habeis limpiado su casa.
Cada año en el mes de Mayo se hacía el Rosario de la Aurora. Al atardecer,la Virgen salía de la iglesia para un barrio donde pernoctaba en una casa previamente engalanada para recibirla y en cuyo engalanamiento participaba todo el barrio. A las seis de la mañana del día siguiente, todo el pueblo se congregaba delante de la misma, se sacaba a la virgen, y volvíamos a la iglesia rezando el rosario y cantando.
Eso durante seis días, tantos como barriadas tiene el pueblo.
En una ocasión, con motivo de la Anunciación, quiso montar una procesión viviente; una camioneta se habilitó como carroza, en cuyos laterales se pusieron niños@ vestidos de gallegos@y en el centro la virgen en un trono.
En principio ese papel lo representaría yo, para escuchar las palabras del
Aracángel San Gabriel, pero cuando llegó el día tenía un flemón...que pa qué, y la cara desfigurada, entonces me sustituyó Luisa, (mucho más guapa) y a mí me pusieron de narradora que me encantó. Se hizo el recorrido por toda la carretera general , y en lo alto de chelas nos paramos. Se hizo el silencio, todo el mundo a la espectativa, y yo , que estaba colocada en el doble fondo de la camioneta, empecé con la narración.
"En aquel tiempo, envió Dios a San Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea"etc etc. La gente se quedó .."pasmá", no se sabía de dondde venia aquella voz, ni a quien pertenecia. Al final, dedujeron que quien quiera que fuera, estaba en la camioneta y al llegar a la iglesia to....dos al rededor de la misma; yo fui la primera en entrar y la última en salir. Aún suena en mis oídos el aplauso que recibimos. Fue muy emotivo.
Tampoco puedo olvidar las novenas que se hacían a lo largo del año, ni cuando pedíamos para el Domund, ¡tantas y tantas cosas...! con su llegada, mis Domingos empezaron a tener sentido, pues empezaba el día yendo a misa de ocho, de cinco a seis y media catequesis, a las siete el rosario ,y luego pasábamos por la librería de Casilda, a comprar dos cuentos por cuatro pesetas, que durante la semana intercambiábamos con las más amigas de la escuela. Ya procurábamos que todos fueran diferentes.
Y asi eran, basicamente mis Domingos y fiestas de guardar, de Septiembre a Junio, ambos inclusive, entre los diez y los quince años.
Fue un aliciente y un estímulo para la juventud; organizó un coro, que solo el hecho de ir al ensayo nos daba vidilla, y cualquier evento era bueno para programar una misa cantada, y ensayar durante un mes, y luego anunciar:"El próximo Domingo, la misa de 12 será cantada " para que la iglesia se pusiera a rebosar, y todos contentos. Los feligreses, porque les gustaba la misa cantada;los cantores, porque nos gustaba el poder de convocatoria y el ser escuchados; y el párroco, porque veía su iglesia llena, como a él le gustaba.
A las pre- adolescentes como yo, nos dio la responsabilidad de la catequesis, con lo que ya teníamos un entretenimiento para los domingos adecuado a nuestra edad.
Luego por nuestra cuenta empezamos a ayudar a su hermana a colocar las flores en los altares y a barrer la iglesia. Recuerdo que un año, el Domingo de Ramos quedó muy sucia, y cuando terminamos de limpiarla nos encontramos con un montón de monedas que, logicamente le entregamos. El se quedó pensando y nos dice: ¿sabeis qué? con ese dinero os vais a comprar chuches, no creo que EL (mirando al crucifijo) se enfade. Después de todo, habeis limpiado su casa.
Cada año en el mes de Mayo se hacía el Rosario de la Aurora. Al atardecer,la Virgen salía de la iglesia para un barrio donde pernoctaba en una casa previamente engalanada para recibirla y en cuyo engalanamiento participaba todo el barrio. A las seis de la mañana del día siguiente, todo el pueblo se congregaba delante de la misma, se sacaba a la virgen, y volvíamos a la iglesia rezando el rosario y cantando.
Eso durante seis días, tantos como barriadas tiene el pueblo.
En una ocasión, con motivo de la Anunciación, quiso montar una procesión viviente; una camioneta se habilitó como carroza, en cuyos laterales se pusieron niños@ vestidos de gallegos@y en el centro la virgen en un trono.
En principio ese papel lo representaría yo, para escuchar las palabras del
Aracángel San Gabriel, pero cuando llegó el día tenía un flemón...que pa qué, y la cara desfigurada, entonces me sustituyó Luisa, (mucho más guapa) y a mí me pusieron de narradora que me encantó. Se hizo el recorrido por toda la carretera general , y en lo alto de chelas nos paramos. Se hizo el silencio, todo el mundo a la espectativa, y yo , que estaba colocada en el doble fondo de la camioneta, empecé con la narración.
"En aquel tiempo, envió Dios a San Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea"etc etc. La gente se quedó .."pasmá", no se sabía de dondde venia aquella voz, ni a quien pertenecia. Al final, dedujeron que quien quiera que fuera, estaba en la camioneta y al llegar a la iglesia to....dos al rededor de la misma; yo fui la primera en entrar y la última en salir. Aún suena en mis oídos el aplauso que recibimos. Fue muy emotivo.
Tampoco puedo olvidar las novenas que se hacían a lo largo del año, ni cuando pedíamos para el Domund, ¡tantas y tantas cosas...! con su llegada, mis Domingos empezaron a tener sentido, pues empezaba el día yendo a misa de ocho, de cinco a seis y media catequesis, a las siete el rosario ,y luego pasábamos por la librería de Casilda, a comprar dos cuentos por cuatro pesetas, que durante la semana intercambiábamos con las más amigas de la escuela. Ya procurábamos que todos fueran diferentes.
Y asi eran, basicamente mis Domingos y fiestas de guardar, de Septiembre a Junio, ambos inclusive, entre los diez y los quince años.
MAYO: MES DE LAS FLORES.
En el mes de Mayo, las niñas hacíamos un altar en una esquina de la clase,y colocábamos una imagen de la Virgen de Fatima.
Cuando se tenían que cambiar las flores, lo hacíamos de dos en dos, y teníamos una competencia feroz entre todas, porque TODAS queríamos ser las mejores en adornar el altar.
Otra cosa singular eran " las florecillas". Cada una de nosotras escribía en un papel blanco el quehacer que más nos costaba realizar: ir a misa de 8, no pelearse con la hermana, no decir mentiras, no protestar etc. Cada una colocaba su papel dentro de un jarrón de cristal, y los Viernes, después de terminar la clase, y cantar el "Eres bella cual alba del día"nos poníamos en cola y pasábamos a recoger la florecilla que el destino nos deparaba.
Evidentemente, el hacerlo o no, era a conciencia de cada una. Yo estaba muy concienciada y lo hacía siempre. Con lo que no nos podíamos escaquearnos era con lo de la misa ¡anda que no estábamos al quite por si alguna no lo cumplía! en todas partes hay chivatos.
Cuando se tenían que cambiar las flores, lo hacíamos de dos en dos, y teníamos una competencia feroz entre todas, porque TODAS queríamos ser las mejores en adornar el altar.
Otra cosa singular eran " las florecillas". Cada una de nosotras escribía en un papel blanco el quehacer que más nos costaba realizar: ir a misa de 8, no pelearse con la hermana, no decir mentiras, no protestar etc. Cada una colocaba su papel dentro de un jarrón de cristal, y los Viernes, después de terminar la clase, y cantar el "Eres bella cual alba del día"nos poníamos en cola y pasábamos a recoger la florecilla que el destino nos deparaba.
Evidentemente, el hacerlo o no, era a conciencia de cada una. Yo estaba muy concienciada y lo hacía siempre. Con lo que no nos podíamos escaquearnos era con lo de la misa ¡anda que no estábamos al quite por si alguna no lo cumplía! en todas partes hay chivatos.
CATEQUISTA
Tenía yo diez años largos cumplidos, cuando nos llegó a Cangas un nuevo sacerdote que revolucionó la población.
Estábamos acostumbrados a D. Antonio, del que solo recuerdo que falleció siendo mayor. Luego D. Amador, de forma provisional,pues era párroco de la población limítrofe.Venía a caballo y también era mayor.
Ambos celebraban las misas dominicales, entierros, bodas y bautizos:nada más. Pero llegó D. Secundino, recien ordenado sacerdote,joven y con muchas ganas de trabajar.
Lo primero que hizo, con el beneplácito de los maestros,fue pasar una vez a la semana , una hora en cada clase; pasado un tiempo, nos hizo como una especie de examen a las más mayores, para ver si estábamos capacitadas para ser catequistas, y bajo su supervisión enseñar a los niños,los domingos por la tarde de cinco a siete, antes del rezo del rosario, que era muy concurrido.
Las primeras comuniones que se celebraron al año siguiente, estando él como párroco,(lo recuerdo porque mi hermana era una de ellas) ya pusimos tres sillas unidas ante la escalinata del altar y cubiertas con una sábana blanca, en la que colocábamos de forma estratégica manojitos de alhelí, allí se arrodillaban por turno el comulgante y sus padres, retornando luego al banco donde estaban el resto de la familia
Nos pasamos el día anterior adornando la iglesia y ensayando la misa que cantamos las niñas mayores de mi escuela ¡ a dos voces! fue todo un éxito.
Luego se sirvió una chocolatada popular en el atrio de la iglesia.
El señor cura empezaba su andadura con buen pie.
Después de la comida con algunos invitados de la familia, nos fuimos a casa de un vecino, el único que tenía un transistor, para escuchar las canciones que le dedicábamos a mi hermana, entonces muy de moda, en la también emisora de moda "Radio Luarca".
Y como dije cuando relaté el recuerdo de mi primera comunión, que entonces no se hicieron fotos, cuando la de mi hermana si, entonces mis padres le pidieron al fotógrafo que hiciera un trueque poniendo dos vestidos blancos, y en uno de ellos mi cara que era la de una niña de once años.
Al principio me disgusté, luego comprendí, y años después agradecí la idea que tuvieron. La foto verídica es la de mi hermana.
Estábamos acostumbrados a D. Antonio, del que solo recuerdo que falleció siendo mayor. Luego D. Amador, de forma provisional,pues era párroco de la población limítrofe.Venía a caballo y también era mayor.
Ambos celebraban las misas dominicales, entierros, bodas y bautizos:nada más. Pero llegó D. Secundino, recien ordenado sacerdote,joven y con muchas ganas de trabajar.
Lo primero que hizo, con el beneplácito de los maestros,fue pasar una vez a la semana , una hora en cada clase; pasado un tiempo, nos hizo como una especie de examen a las más mayores, para ver si estábamos capacitadas para ser catequistas, y bajo su supervisión enseñar a los niños,los domingos por la tarde de cinco a siete, antes del rezo del rosario, que era muy concurrido.
Las primeras comuniones que se celebraron al año siguiente, estando él como párroco,(lo recuerdo porque mi hermana era una de ellas) ya pusimos tres sillas unidas ante la escalinata del altar y cubiertas con una sábana blanca, en la que colocábamos de forma estratégica manojitos de alhelí, allí se arrodillaban por turno el comulgante y sus padres, retornando luego al banco donde estaban el resto de la familia
Nos pasamos el día anterior adornando la iglesia y ensayando la misa que cantamos las niñas mayores de mi escuela ¡ a dos voces! fue todo un éxito.
Luego se sirvió una chocolatada popular en el atrio de la iglesia.
El señor cura empezaba su andadura con buen pie.
Después de la comida con algunos invitados de la familia, nos fuimos a casa de un vecino, el único que tenía un transistor, para escuchar las canciones que le dedicábamos a mi hermana, entonces muy de moda, en la también emisora de moda "Radio Luarca".
Y como dije cuando relaté el recuerdo de mi primera comunión, que entonces no se hicieron fotos, cuando la de mi hermana si, entonces mis padres le pidieron al fotógrafo que hiciera un trueque poniendo dos vestidos blancos, y en uno de ellos mi cara que era la de una niña de once años.
Al principio me disgusté, luego comprendí, y años después agradecí la idea que tuvieron. La foto verídica es la de mi hermana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


